Si eres de las que no puede vivir sin café, intenta cambiar una de tus tazas diarias por té verde. Este superalimento es rico en galato de epigalocatequina (EGCG), un antioxidante que promueve la oxidación de las grasas.
- Toque humano: No lo tomes hirviendo; deja que el agua repose un minuto tras hervir para no quemar la hoja y que no amargue. ¡Tu paladar lo agradecerá!
2. El Chile o Ají: El picante que quema
La capsaicina es el compuesto que le da el picor a los chiles y es un termogénico natural increíble. Al comer picante, tu temperatura corporal sube ligeramente y tu cuerpo debe gastar energía para regularla.
- Consejo real: No hace falta que sufras. Con añadir un poco de pimienta de cayena o unas rodajas de chile a tus comidas es suficiente para notar el efecto.
3. Proteínas de calidad: El esfuerzo que adelgaza
¿Sabías que tu cuerpo gasta mucha más energía digiriendo proteínas (como huevo, pollo o legumbres) que grasas o carbohidratos? Es lo que llamamos el efecto térmico de los alimentos. Comer suficiente proteína no solo mantiene tus músculos, sino que mantiene tu metabolismo trabajando horas extra.