Cuando te sale un “Ojo de Pescado” no es un callo común, este crea raíces y te… Ver Más…

Seguramente has escuchado a alguien decir “eso es solo un callo” cuando aparece una lesión dura y molesta en la planta del pie o entre los dedos. Sin embargo, no todo lo que se ve parecido a un callo lo es. Uno de los errores más comunes es confundir el llamado ojo de pescado con una simple dureza causada por el roce o la presión del calzado. Aunque a simple vista puedan parecer lo mismo, en realidad son problemas muy distintos, con causas, riesgos y tratamientos totalmente diferentes.

El ojo de pescado no es solo una molestia estética ni una dureza pasajera. Se trata de una lesión que puede causar dolor intenso, incomodidad al caminar y, si no se trata correctamente, puede empeorar con el tiempo. Entender qué es, cómo se origina y por qué no debe tratarse como un callo común es clave para evitar complicaciones innecesarias y, sobre todo, para cuidar mejor la salud de tus pies.

Para empezar, es importante aclarar qué es realmente el ojo de pescado. Su nombre médico es verruga plantar, y su origen no tiene nada que ver con la fricción del zapato o con pasar muchas horas de pie, como ocurre con los callos. El ojo de pescado es causado por el virus del papiloma humano (VPH), un virus que se introduce en la piel a través de pequeñas heridas, grietas o zonas debilitadas. Una vez dentro, provoca un crecimiento anormal de la piel que da lugar a esta lesión tan característica.

A diferencia del callo, que suele ser una respuesta natural del cuerpo para protegerse del roce constante, el ojo de pescado es una infección viral. Esto significa que puede propagarse, crecer, multiplicarse e incluso contagiarse a otras zonas del pie o a otras personas, especialmente en lugares húmedos como piscinas, duchas públicas, gimnasios o vestuarios. Por eso, caminar descalzo en estos espacios aumenta el riesgo de contraerlo.

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