Luis trabaja como recolector de botellas desde muy temprano, cuando la ciudad apenas despierta. Recorre calles, mercados y rincones donde pocos miran, haciendo un trabajo que muchos evitan, pero que él asume con total responsabilidad y orgullo.
No baja la cabeza. Al contrario, la levanta con más fuerza porque sabe que su labor requiere constancia, carácter y valentía. Pasa horas bajo el sol, sigue hasta que el día se apaga y vuelve a casa sabiendo que cumplió una jornada honesta.
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