Alejandro Vega lo tenía todo: poder, prestigio y una fortuna que superaba los quinientos millones de euros. Sin embargo, desde la muerte de su esposa Isabel, su vida se había vuelto una existencia sin propósito.
Vivía aislado en su enorme mansión de las afueras de Madrid, rodeado de lujo, pero también de un silencio que lo consumía.
Millonario Viudo Siguió A Su Empleada Embarazada… Y Descubrió Un Secreto Que Lo Hizo Llorar.