Cómo reparar una manguera pinchada con un empalme interno: arreglo rápido y firme

Insertá el caño: meté el cañito dentro del primer extremo hasta que quede bien firme.

Repetí con el otro lado: calentá suavemente el segundo extremo, lubricá si hace falta y encastralo sobre el caño hasta que ambos lados queden bien unidos y alineados.

Sellá con bridas: colocá una brida cerca de cada extremo, justo donde está el caño por dentro. Ajustalas fuerte.

Corte prolijo: cortá el sobrante de las bridas al ras con un alicate o un cortaúñas para que no moleste al usarla.

Probá el arreglo: abrí el agua despacio y revisá si hay pérdida. Si gotea un poquito, ajustá un poco más las bridas o agregá una tercera brida por lado.

Alternativa de ajuste con alambre
En lugar de bridas, podés envolver alambre metálico fino dando varias vueltas cerca del borde.

Ajustá con pinza hasta que quede bien apretado, sin llegar a cortar la goma.

Cortá la punta del alambre y doblala hacia adentro para que no lastime.

Tips y consejos:
El caño tiene que ser del tamaño justo: si queda chico, pierde; si queda muy grande, cuesta meterlo y podés rajar la manguera.

Calor suave y controlado: si te pasás, la goma se deforma y puede quedar peor el sellado.

Las bridas suelen ser más rápidas y limpias; el alambre aprieta más, pero hay que tener cuidado para no “morder” la manguera.

Si la manguera está muy vieja y reseca, este arreglo puede durar poco: en ese caso conviene usar un empalme comercial o reemplazar el tramo.

Con este método, podés resolver un pinchazo o corte en minutos y volver a usar la manguera sin vueltas, con una unión firme y práctica para el día a día.

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