Limitación de movimiento → rigidez, dificultad para mover el pie de forma normal.
Deformidad o mala consolidación → si hay fractura y no se atiende, los huesos pueden soldar mal.
Artrosis temprana → el desgaste del cartílago del tobillo llega más rápido si la lesión no se rehabilita.
Hinchazón persistente → problemas circulatorios y acumulación de líquido en la zona. Lo recomendable es ir a un traumatólogo/ortopeda cuanto antes para que indique radiografía o resonancia, y así confirmar si es solo un esguince o una fractura.
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