Un hábito heredado de su infancia
Algunos comportamientos se desarrollan muy temprano. Un gato que ha crecido rodeado de otros gatos o muy cerca de humanos desde sus primeras semanas puede haber aprendido que la cara es un área natural de interacción. En este caso, no hay necesariamente un mensaje más profundo que interpretar: es un hábito tranquilizador y arraigado que reproduce espontáneamente.