Este compuesto también está acompañado de otro glucoalcaloide llamado chaconina, y ambos pueden incrementar su concentración cuando las papas no se almacenan adecuadamente.
¿Por qué las papas se ponen verdes o brotan?
Las papas contienen yemas dormidas que, con el paso del tiempo, alta humedad, temperatura cálida o exposición a la luz, comienzan a desarrollarse en brotes. Esto no es motivo de sorpresa, pero sí de precaución.
Cuando las papas se exponen a la luz, tienden a producir clorofila, lo que provoca el color verde. Si bien la clorofila en sí no es peligrosa, es un indicativo de que también puede haber un aumento de solanina debajo de la piel de la papa.
Los brotes, por su parte, contienen cantidades aún mayores de solanina, ya que son zonas en crecimiento y la planta concentra allí sus mecanismos naturales de defensa.
¿Qué riesgos representa para la salud consumir papas verdes o con brotes de raíces?
El principal peligro de ingerir papas con alta concentración de solanina es la intoxicación alimentaria, que puede manifestarse con síntomas gastrointestinales y, en casos más graves, afectar el sistema nervioso.

Los efectos más comunes de una intoxicación pueden incluir náuseas, vómitos o diarrea, dolor abdominal o malestar estomacal, cefalea o dolor de cabeza, sensación de ardor en boca o lengua después de consumirlas.
En exposiciones elevadas y poco frecuentes, la toxina puede provocar desequilibrios más severos o síntomas neurológicos, especialmente en individuos vulnerables como niños o personas con condiciones médicas preexistentes.
Debido a que la solanina no se destruye por completo con la cocción, cocinar papas verdes o brotadas no elimina totalmente el riesgo.
No todas las papas que presentan brotes o verde deben necesariamente consumirse, y hay situaciones en las que lo más seguro es desecharlas si notas que: