Hay matices que observar. La presión, la duración del contacto y la colocación precisa de las manos ofrecen pistas. Una mano suave en el muslo puede interpretarse como un coqueteo sutil. Un contacto más firme o prolongado puede indicar un mayor interés.
La actitud general de una persona también influye. Una persona relajada y segura de sí misma potencia la percepción positiva del gesto. Por el contrario, signos de tensión, movimientos bruscos o una mirada penetrante pueden indicar intenciones menos claras o falta de respeto por los límites.