2. Cambios hormonales y envejecimiento
El paso del tiempo también deja huellas visibles. Con la edad, la piel de las manos se vuelve más delgada, pierde elasticidad y aparecen pequeñas zonas de pigmentación irregular. En las mujeres, los cambios hormonales asociados a la menopausia pueden intensificar estas manchas.
Aunque no se pueden evitar por completo, sí se puede retrasar su aparición con una buena hidratación, el uso constante de bloqueador solar y una dieta rica en antioxidantes. Las manos, igual que el rostro, agradecen los cuidados constantes.
3. Manchas por problemas hepáticos
Algunas personas notan que las manchas que antes eran claras comienzan a oscurecerse más o aparecen nuevas sin causa aparente. En esos casos, el hígado puede tener algo que ver. Este órgano cumple un papel fundamental en la eliminación de toxinas del cuerpo. Cuando no está funcionando correctamente, esas sustancias pueden acumularse y reflejarse en la piel, especialmente en zonas visibles como las manos.
Si las manchas vienen acompañadas de otros síntomas como fatiga, piel amarillenta o cambios en el apetito, conviene hacerse un chequeo médico. No todas las manchas son por el sol: a veces, el cuerpo usa la piel como un espejo de lo que pasa adentro.