En primer lugar, cerrar la puerta reduce significativamente el riesgo durante un incendio. Según la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA, por sus siglas en inglés), una puerta cerrada puede contener las llamas, reducir la propagación del humo tóxico y mantener las temperaturas mucho más bajas en el interior de un cuarto. Esto no solo da más tiempo para evacuar, sino que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Durante un incendio, una habitación con la puerta cerrada puede mantener una temperatura de 37°C, mientras que una con la puerta abierta puede superar los 500°C, lo cual es letal en segundos.
¿Por qué cerrar la puerta del cuarto mientras duermes podría salvar tu vida?