Este signo siempre ha sido visto como serio, frío o distante, pero eso es solo la superficie. Detrás de esa mirada tranquila existe una mente que trabaja en otra velocidad, una conciencia que ve cosas que los demás no perciben y una relación con la vida que resulta casi desconcertante.
Si alguna vez sentiste que Capricornio parece estar “un paso más adelante” o emocionalmente en otro plano, no es casualidad. Su rareza no es un defecto: es su verdadera naturaleza.