Las mollejas de pollo son uno de esos ingredientes que despiertan curiosidad y dividen opiniones. Algunos las aman por su textura y sabor, mientras que otros las miran con cierta desconfianza, sin saber realmente qué son ni todo lo que aportan. Pero lo cierto es que este pequeño órgano, tan humilde y económico, esconde más beneficios de los que la mayoría imagina. Y si alguna vez las has probado bien cocinadas —ya sea guisadas, fritas o al ajillo—, sabes que tienen un encanto muy particular.
A lo largo de los años, las mollejas han pasado de ser un alimento de aprovechamiento en la cocina tradicional a ganar reconocimiento entre chefs y amantes de la comida casera. Lo curioso es que, aunque se consumen en muchas culturas, pocos saben realmente lo que son ni por qué deberían incluirlas más a menudo en su dieta.