Trabajar el suelo antes del inicio de la temporada de crecimiento es esencial para la salud del árbol. Con el tiempo, la superficie se compacta formando una costra que impide el paso del aire y del agua.
Al remover suavemente la tierra:
- Se mejora la oxigenación de las raíces.
- El agua de lluvia penetra mejor y se almacena más profundamente.
- Se eliminan malezas que compiten por agua y nutrientes.
- Los fertilizantes se integran directamente a la zona radicular.
Un suelo suelto funciona como una esponja natural, acumulando humedad para los meses secos. Cuando este paso se descuida, el árbol gasta energía sobreviviendo en lugar de producir frutos grandes y sanos.
2. Aplicar ceniza de madera y fertilizante nitrogenado (en momentos distintos)
La preparación del suelo es el momento ideal para aprovechar la ceniza de madera, un recurso natural muy valioso.
La ceniza aporta:
- Potasio, importante para la firmeza del fruto
- Calcio, que fortalece la estructura del árbol
- Mejora del pH del suelo (reduce la acidez)
- Cierta acción repelente contra plagas
Debe esparcirse alrededor del árbol, sin tocar directamente el tronco.
Sin embargo, la ceniza no contiene nitrógeno, nutriente imprescindible para el arranque de la vegetación y el desarrollo de hojas y flores. Por eso, antes de la floración también se recomienda un aporte de fertilizante nitrogenado (como urea o nitrato).
Importante: no aplicar ceniza y fertilizante nitrogenado al mismo tiempo; hacerlo en momentos separados mejora la absorción.
3. Realizar la poda de invierno correctamente
La poda en reposo es una de las labores más determinantes para la cosecha futura. En esta fase, el objetivo principal es equilibrar el crecimiento con la producción.
La poda adecuada permite:
- Aclarar la copa para que entre luz en todas las ramas
- Reducir enfermedades y plagas asociadas a zonas húmedas y oscuras
- Eliminar ramas viejas, rotas o débiles
- Quitar brotes verticales improductivos
- Dirigir la energía hacia las yemas fructíferas
Una copa abierta y bien iluminada produce frutos más grandes, mejor coloreados y más saludables.
Además, la poda ayuda a evitar la producción alternada (un año mucha fruta y al siguiente casi nada) y prolonga la vida productiva del árbol.