A partir de los 60 años, el cuerpo cambia y también deberían hacerlo las rutinas de ejercicio. Movimientos que antes parecían inofensivos, como las sentadillas profundas, pueden empezar a generar molestias en las rodillas, la cadera o la zona lumbar. Esto no significa dejar de entrenar las piernas, sino entrenarlas de forma más inteligente, segura y funcional.
El verdadero objetivo después de los 60 no es levantar más peso, sino mantener la fuerza necesaria para la vida diaria, mejorar el equilibrio y prevenir caídas. A continuación, te presento tres ejercicios más seguros y eficaces que las sentadillas tradicionales, especialmente recomendados para esta etapa de la vida.