Nacido el 18 de agosto de 1936 en Santa Mónica, California, Redford mostró desde pequeño un interés especial por el arte. Su pasión por la pintura lo acompañó en sus primeros años, aunque su relación con la escuela no fue sencilla. Él mismo confesó que su atención solía estar puesta en los dibujos que hacía bajo el escritorio más que en las clases. A los 11 años contrajo poliomielitis, enfermedad que lo obligó a guardar reposo. Tras recuperarse, su madre lo premió llevándolo al Parque Nacional Yosemite, donde nació su amor por la naturaleza, un vínculo que lo acompañaría para siempre.
Las pérdidas que marcaron la vida del legendario actor que nunca ganó un Oscar como intérprete