Para mediados de la década de 2010, el cártel tenía presencia en más de 20 estados de la República con operaciones documentadas en Europa, Asia y Sudamérica. Su especialidad no era solo el tráfico de drogas, principalmente metanfetaminas y fentanilo, era también el terror como herramienta de control. El CGNG fue responsable de ataques con granadas contra instalaciones del gobierno, emboscadas a policías y militares, el uso de drones con explosivos y la exhibición pública de cadáveres con mensajes amenazantes.
Cuando en 2015 derribaron un helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública con fuego de tierra en Jalisco, matando a ocho agentes federales, el mundo supo que este no era un cártel común. Para 2019 y 2020, después del colapso progresivo del cártel de Sinaloa, primero con la captura de Joaquín el Chapo Guzmán en 2016 y luego con el arresto de Ismael el Mayo Zambada en 2024.