- Asegurar alfombras y tapetes con adhesivos o retirarlos.
- Mantener los caminos despejados de objetos.
- Mejorar la iluminación, especialmente en áreas de alto tránsito como el baño o pasillos.
5. Falta de atención a la visión y la audición
La vista y el oído son aliados fundamentales para mantener el equilibrio. Cuando estos sentidos se deterioran y no se tratan, nuestra capacidad para percibir el entorno y responder a cambios en el terreno se reduce, aumentando la inseguridad al caminar.
Cómo evitarlo:
- Programar exámenes regulares de vista y audición.
- Usar gafas o audífonos adecuados cuando sea necesario.
Mantener un buen equilibrio no solo implica corregir riesgos visibles, sino también adoptar hábitos saludables que fortalezcan el cuerpo y mejoren la percepción del entorno. Con cambios pequeños pero consistentes en el día a día, muchas personas mayores pueden moverse con más seguridad y confianza.